Control de inventario y mermas
Controlamos el inventario y seguimos las mermas, para que la pérdida quede medida y no diluida entre las ventas del día.
Miles de transacciones al día, márgenes delgados y productos que tributan distinto según la categoría. Ordenamos esas cuentas para que sepa cuánto gana de verdad, dentro de nuestro servicio de Outsourcing Contable.
Le respondemos en menos de 24 horas
El punto ciego del supermercado
Un supermercado mueve muchísimas transacciones al día y gana muy poco en cada una. Con márgenes así de delgados, basta un mal control para que la merma y los errores de impuestos se coman la ganancia del mes sin que aparezca una sola alarma.
El volumen es el que esconde las dos cosas: la utilidad real y la plata que se está perdiendo. Lo que solemos ver.
El producto que se daña, se vence o simplemente desaparece nunca queda registrado como pérdida.
Se liquida el IVA sin separar lo gravado de lo exento y lo excluido, y la base sale equivocada.
Lo que marca el punto de venta y lo que entra a la contabilidad dejan de coincidir.
Los descuentos y las devoluciones de proveedores quedan mal registrados y castigan el margen.
Los frentes que definen si su supermercado sabe cuánto gana o solo cuánto factura.
Controlamos el inventario y seguimos las mermas, para que la pérdida quede medida y no diluida entre las ventas del día.
Costeamos la mercancía vendida con un método de valuación consistente, para que el margen que ve sea el margen real.
Clasificamos cada producto según su régimen de IVA: gravado, exento o excluido, porque la canasta familiar tiene las tres categorías.
Conciliamos todos los días la caja y el reporte del punto de venta contra la contabilidad, sin dejar diferencias abiertas.
Registramos la cartera de proveedores, los descuentos comerciales, las devoluciones y las notas crédito y débito.
Mantenemos al día la facturación electrónica, la retención en la fuente y la información exógena de su supermercado.
Estas dos cosas son las que se comen la utilidad de un supermercado sin que nadie las vea pasar. Las ordenamos como parte de nuestro servicio de Outsourcing Contable, para que el volumen deje de esconder la pérdida.
En un supermercado el reto no es una obligación difícil: es el volumen. Miles de transacciones al día, productos que tributan distinto y un inventario que se mueve todo el tiempo. Estos son los frentes que atendemos.
| Obligación | Qué implica | Periodicidad |
|---|---|---|
| IVA diferenciado por categoría | Buena parte de los productos está gravada a la tarifa general del 19 %, mientras que otros de la canasta familiar están exentos o excluidos según la norma. Cada producto debe quedar clasificado en su categoría. | Bimestral o cuatrimestral |
| Control de inventario y registro de mermas | La merma se registra como pérdida cuando ocurre, no cuando aparece en el conteo físico. Es la única forma de saber cuánto se está yendo por producto dañado, vencido o faltante. | Permanente |
| Costeo de la mercancía vendida | El costo de lo vendido se calcula con un método de valuación consistente en el tiempo, para que el margen reportado sea el margen real. | Mensual |
| Conciliación de caja y POS | El cierre de caja de cada punto y el reporte del punto de venta se concilian contra la contabilidad para que ninguna diferencia quede sin explicar. | Diaria |
| Retención en la fuente | Como agente retenedor en compras a proveedores, servicios y arrendamientos, y como sujeto de retención en lo que le practican. | Mensual |
| Industria y comercio (ICA) | Se causa en el municipio donde opera cada punto de venta, con la tarifa que fije cada administración local. Un supermercado con puntos en varios municipios tiene varias obligaciones distintas. | Según el municipio |
| Información exógena | Reporte a la DIAN de compras, ventas, nómina y terceros cuando se superan los topes del año. | Anual |
Cifras y tarifas vigentes a agosto de 2026. Se revisan cada enero, porque buena parte de los topes se mueve con el salario mínimo.
Se repiten en el supermercado de barrio y en la cadena de varios puntos, y todos terminan en lo mismo: un negocio que vende muchísimo y gana mucho menos de lo que cree.
El producto dañado, vencido o faltante se retira del estante y nunca se da de baja. La pérdida no desaparece: se diluye entre miles de ventas y el negocio pierde plata a ciegas, mes tras mes.
Se aplica la misma tarifa a todo el surtido sin separar lo gravado de lo exento y lo excluido. El resultado es pagar IVA que no corresponde en unos casos y quedar expuesto a un ajuste de la DIAN en otros.
Con el volumen de un supermercado, una diferencia de un día es rastreable y una de un mes no. Cuando la conciliación se deja para el cierre, el descuadre ya es imposible de explicar.
Un descuento por volumen o una devolución que no queda registrada infla el costo de la mercancía y castiga el margen que se reporta, aunque el negocio en realidad esté ganando más.
Con márgenes delgados, un precio mal puesto se multiplica por miles de unidades. Sin margen por categoría se compite bajando precios en lo que menos deja y se pierde plata en cada venta.
Acompañamiento con criterio contable y tributario, para que el volumen deje de esconder lo que de verdad pasa en el negocio.
Conocemos los negocios de muchas transacciones, márgenes delgados e inventario en movimiento constante. No los llevamos como una empresa de servicios.
Trabajamos de forma remota en cualquier ciudad de Colombia y vamos presencial cuando el caso lo pide.
Con el margen por categoría y las mermas medidas, usted sabe qué precio ajustar, qué categoría cuidar y con qué proveedor conviene negociar volumen.
Depende del número de puntos y del volumen de transacciones. Después del diagnóstico le pasamos una propuesta a la medida.
Costeando la mercancía vendida con un método de valuación consistente y siguiendo las mermas para que el volumen no esconda la pérdida.
Cuando la merma se registra en el momento en que ocurre, deja de ser una sorpresa del conteo físico y se convierte en un dato con el que se puede tomar decisiones.
Sí. Clasificamos cada producto según su régimen de IVA, porque en la canasta familiar conviven las tres categorías y no se liquidan igual.
Buena parte del surtido está gravada a la tarifa general del 19 %, y otros productos están exentos o excluidos según la norma. Esa clasificación es la que evita pagar de más o quedar expuesto a un ajuste.
Sí, todos los días. Con el volumen de un supermercado es la única frecuencia que sirve: una diferencia del día se rastrea, una del mes no.
Porque el margen es delgado. La merma es plata que sale sin factura, y con márgenes de un dígito unos pocos puntos de pérdida se llevan la utilidad completa.
Sin registro de mermas el negocio no sabe si está perdiendo por producto dañado, por vencimiento o por faltantes, y no puede corregir lo que no mide.
Sí. Es lo que permite ver qué categoría sostiene el negocio y en cuál se está compitiendo por precio sin ganar nada.
Con ese dato se decide qué precio ajustar, qué surtido cuidar y en qué proveedor conviene negociar volumen.
Sí, con notas crédito y débito registradas a tiempo, para que no distorsionen el costo de la mercancía ni el margen que se reporta.
Sí. Cada punto se lleva con su propia conciliación de caja y POS, y el ICA se liquida en el municipio donde opera.
Así se ve el resultado de cada punto por separado y no un solo número que promedia el bueno con el malo.
Depende del número de puntos y del volumen de transacciones que maneje.
El diagnóstico inicial no tiene costo: revisamos su operación y le pasamos una propuesta con alcance y honorarios claros.
Sí. Trabajamos de forma remota en todo el país y vamos presencial cuando el caso lo pide.
Cada sector tiene sus propias obligaciones y sus propios errores caros. Estas son las industrias que ya atendemos con una página propia.
Pida un diagnóstico contable sin costo y le mostramos cuánta utilidad le está escondiendo el volumen.
Le respondemos en menos de 24 horas